A ti que has preferido vivir como si nada fuera eterno

Dime, amigo, ¿tienes un café? Lo echo de menos a veces. ¿Cómo? ¿Que qué es lo que a vecesecho de menos?Tener un buen motivo para estar solo. Pero casi nunca lo encuentro y es la soledad la que me elige. No, no, no te creas. A veces, muchas veces, consigo estar solo porque me apetece. Pero una cosa es estar solo yotra muy distinta sentirse solo. Yo, cuandoestoy solo es cuando más fácilmente se me revela esa extraña condición límite en la que uno se ve no solamente solo, también perdido, extraviado (fuera del camino), desconocedor de otro camino mejor.Es como si todo dejara de ser eterno. Algo parecido decía Sabina en una canción. "A ti que has preferido vivir como si nada fuera eterno." Y sin embargo es difícil vivir así. Pero la frase tiene trampa, pues dice "como si". Por lo que tal vez ese "como si" es en realidad como de mentira, como una película en tres dimensiones, como un juego de imágenes que manipulan los efectos de profundidad haciendo pensar que sí, que es "como si estuviera ahí dentro", pero en realidad ni estoy ahí dentro de la cueva ésa en la que habita un monstruo descerebrado, ni tampoco me lo creo de verdad. Bueno, un poquito. Pero ése no es el tema, ni el caso, ni el momento, ni el instante. Pienso que sí, que puede vivirse como si algo "fuera" eterno. Pienso que sí, que puede vivirse pensando que las cosas son eternas. Pero eso no deja de causar cierta impresión. En primer lugar, porque al fin y al cabo una cosa es lo que pienses y otra cómo sean las cosas; y en segundo lugar, da cierta sensación de horrible vértigo saberte viviendo en el centro del mundo pensando que eres el centro del mundo y solo eres, mal que te pese, un moco en un pañuelo cada vez más grandey cada vez más cercano a la saturación de mocos. Como si ese dios del que algunos hablan tuviera alergia a lo finito y pequeñito y criadito a la luz del sol y a la eterna oscuridad de las estrellas, que brillan mucho...pero lo hacen muy lejos. Dos vértigos distintos: el primero de ellos, que se niega al exilio absoluto de la realidad para adentrarse en ese otro mundo de lo fantasiosoe infantil. El segundo de ellos, que nos sume en unestado... francamente detemor a que tal vez somos muchísimo menos de lo que ya pensamos que somos. Por eso empiezo día tras día y hora tras hora y veo que las horas se marchan y los minutos decaen. De los segundos, mejor, ni te hablo, porque nada hay que pueda hacer para que éste o aquél se queden. Mira, mira, lo intento: quédate, quédate... no, se fue con la q... y éste con el último punto suspensivo. Y aquél que viene... ¡zas! Ya ha pasado y ni siquiera te has dado cuenta. Cómo pasa el tiempo y cómo se escriben las palabras cuando uno tiene mucho que hablar... y poco que decir, como puedes comprobar. Pero por algo se empieza. Llevo ya tres diarios comenzados... espero que en éste me pueda quedar. Aunque haya de llevarlo a escondidas, no por nada, sino porque así lo prefiero. Porque a veces, simplemente a veces, me siento así. Solo. Y es justamente cuando busco estar solo. Por lo general, todo esto queda cubierto con la neblina del transcurrir cotidiano en nuestras cosas... bla, bla, bla. Dime, amigo, ¿qué te debo? Ah, gracias. Espero volver por aquí. Sí, yo también espero que sea de otra forma. Solo, pero sin sentirme solo.
Buscando el norte




Johnny Lomax dijo
Precisoso. Y, sí, todos somos un simple moco en la inmensidad del pañuelo... o en los bajos de las sillas, que hay mucho guarrete.
salud.
19 Agosto 2007 | 01:44 PM